jueves, 1 de enero de 2009

Gracias a Dios.

Fiestas y risas, reencuentros.Aquellos que ya no están. La primera vez que vivimos esto juntas, mi vida, ahora tú aqui conmigo, con mi familia, se que estás agradecida conmigo.

La familia que me acogió como al hijo pródigo una y otra vez.

Que buenos son, los miro, tan bellos, tan perfectos, perfumados, con esas ropas tan elegantes, ese lazo tan hortera. Y en estas fechas, es perfecto, los miro y recuerdo que: oh! Gracias, gracias. Y viva la palabra de Dios, el mismo creo, que adoráis hoy, os ha hecho mella y aplicáis el mensaje, teneéis la oportunidad de obrar y acercaros más al Reino de los Cielos con vuestra condescendencia para conmigo.

Descorchan las bolletas, se desenvuelven los dulces navideños, la magia indescriptible te la conmocción que expone lo natural al hacerlo especial. Un día cualquiera con lo conocido, maquillado con guirnaldas, arte de pascua, nevado belén asiático. Lo sé, todos hacemos el esfuerzo por mover la rueda, y ese ahínco, el de todos, para que salgan las palabras más bonitas que informan de lo insginificantes que somos individualizados, cómo podríamos sobrevivir a estas fechas sin ser manada que engulle, canta y bebe en compañia. La conversación que se desprende mientras se digiere el pavo, palabras que deberían de inmortalizarse, poder captarlas como una imagen y enmarcar con estilo para exponerla en una bonita pared. Pero, el éxtasis me invade cuando llega el momento en el que habla el humorísta de la familia, recordando a todos los presentes aquellas enécdotas tan divertidas que disculpan cualquier momento embarazoso por el que puede estar pasando alguno de los presentes.

Todo queda eclipsado por las carcajdas que ha dado la ocasión, la misma que nos ha dado la oportunidad de poder compartir mesa con todo placer, incluso que el ajeno, que ahora ya comenzamos a empatizar. Porque es Navidad y hay que hacerlo. Y además, está de moda. Y hago recuento, repaso el día, lo esperado y lo que vino añadido, y todo está dentro del paquete que pensaba comprar si no me venía la comida familiar navideña de serie.