Hoy te presto mi cuerpo para que hagas con él lo que yo soñé que tú tejías en tu mente aquella tarde infructuosa. Comienza el juego y ciertas imágines que quedaron relegadas en el desván de lo prohido van siendo moldeadas en un presente que desafía al pasado. Tenemos que luchar contra esa miradas que nos empujaban a caminar hacia atrás. Estás encima de mí, y me siento herida. Ahora quiero escapar no de tí, si no de mí que me ahogo en la nada, esto no sabe a placer. El ruido sólo me hunde más en el tacto metálico de la negación. El tiempo redujo el deseo, la quimera se alimentó de un sentimiento idealizado. Ya no somos los mismos.
Más cosas que me callo y las digo aquí
Hace 3 días


