domingo, 28 de diciembre de 2008

La fuente.

Estaba esperando en la puerta, con la pose de siempre, mano derecha en la cintura, pie adelantado. Fijaba la vista en un punto en concreto, la fuente de la plaza. Curioso pues no emanaba nada de los tubos que distribuyen y dan forma a la figura del agua. La gente la bordeaba mientras otros estaban sentados en la muralla que delimita la estructura de ésta. Comencé a buscar en mi bolso la agenda donde llevo anotado la calle que andas buscando y tengo la impresión de que te hallas perdida. El olor de un perfume me avisa de que alguien ha pasado por mi lado y además se ha marchado a un lugar al cual llegaba tarde, y el punto donde mi vista se concentra está intacto y yo tranquila. Desespero sólo en mi posición. No llevo reloj, lo dejé olvidado junto a la lámpara de noche que dejé encendida porque temo la oscuridad incluso cuando ha salido el sol. Hoy está nublado y no llegas. He cambiado de postura y ahora sostengo la agenda con las dos manos, y mi visión está variando pues ya no queda nadie en la plaza, la muralla que delimita la fuente está vacía, nadie ocupa la calle, la fuente bebe agua. Está lloviendo y afortunadamente yo estoy esperándote sin cambiar mucho la postura bajo la puerta techada.
Empiezo a ojear algunas anotaciones que tengo en la agenda en el día 28 de diciembre, cumpleaños de Matilde(llamar), Rexer 30 F. , rd. *. Comida en Salzillo 15,00 h. Alquien abre la puerta, la reconozco, alquien la esperaba y ella llegaba tarde. Reconozco el perfume. Te espero. El día 29 de diciembre de mi agenda queda emborronado a causa de una gota que se desliza por el quicio del falso techo donde estoy cobijada. Guardo la agenda y me abrocho la gabardina mientras sostengo la mirada en una muchacha que esquiva la circunferencia que envuelve una fuente. Creo verte. Alquien sale a su encuentro y desaparecen tras un chasquido. La lluvia no cesa y tú no llegas.